Los cargos festeros en la fiesta de Moros y Cristianos de Ontinyent

Los Cargos

Las fiestas de Moros y Cristianos tuvieron desde muy pronto que hacer frente a las lagunas que podría ofrecer no tener a personas que representaran a la fiesta como tal. En 1860 el magistrado José Joaquín Cervino escribe unas embajadas que se han de recitar por parte de un bando y de otro. De esa manera nace la figura y cargo del embajador. Fue probablemente, el primer cargo dignificado por las fiestas. A pesar de que durante muchos años actuaron embajadores de oficio, que la propia Sociedad de Festeros tenía, a día de hoy la figura del embajador es una de las más apreciadas y arraigadas en la fiesta. Junto a esta figura de embajador fue pareja en el nacimiento la del abanderando. El portador de las banderass mora y cristiana también tuvo

su representante de oficio.

La figura del abanderado es el acompañante del embajador tanto en el desfile como en la batalla final, pues ambos pertenecerán a la misma comparsa. En el mismo año que aparece la figura del abanderado aparece la del capitán. Obligados se convertirán ambos cargos a partir de la rotación de 1880 del primer reglamento de la Sociedad de Festeros. Por sistema de rotación estos cargos corresponden cada año a una comparsa distinta. En la “Nit del Riu” el capitán tenía el protagonismo especial pues a orillas del río Clariano montaba su campamento. Con el paso de los años los boatos le darían una brillantez que hacen que hoy en día el acto de la capitanía sea el principal reclamo el día de la entrada para que levantar la expectación e interés del público. Como cuarta cabeza visible aparece la figura del “Primer Trò”. Aunque no se sabe con exactitud cuando apareció este cargo, lo cierto es que ya hay constancia de ellos a principios del siglo XX. El primer trò es el que ante el festejo, los festeros, la banda y la propia comparsa asume la máxima responsabilidad, siendo el símbolo personal y humano de la misma.

Todas las comparsas deben concurrir a las fiestas con la figura del “primer trò” aún teniendo capitanía o embajada, ya que el primer trò es como un pequeño capitán dentro de su respectiva comparsa. Dicho cargo puede ser rotativo o voluntario, o por sorteo según comparsas. Por último como cargos más representativos, aparecen los de pregonero (que puede recaer en cualquier persona considerada relevante sea o no festera y que es quien realiza el pregón de las fiestas) y la Reina de Fiestas. Ambos cargos nacen juntos con el I centenario de las fiestas en al año 1960. La Reina de Fiestas, con su corte de honor formada por señoritas, una por cada comparsa, se encargaría de presidir junto con el Presidente de la Sociedad de Festeros, todos y cada uno de los actos de las fiestas.

En el año 1991 desaparecería la figura de Reina de Fiestas y su Corte de Honor, no así el Pregonero, cargo que han ido ocupando distintas personalidades tanto locales como nacionales

texto de: Daniel Aguilera Cambra