La fiesta Moros y Cristianos de Ontinyent y sus origenes

El nacimiento de la fiesta

La fiesta de Moros y Cristianos en Ontinyent nace como tal en el año 1860. A pesar de que en otras ciudades vecinas ya se celebraban estas mismas fiestas, este hecho no fue el detonante para que se celebrasen en nuestra ciudad. En 1860 el entusiasmo que provocó la noticia de la toma de la ciudad de Tetuán por parte de las tropas españolas, unido a las copiosas nevadas acaecidas en la ciudad y que acababan con años de sequía, convirtió Ontinyent en una villa festiva que arrancaba el tres de febrero del año 1860 con las muestras de gratitud de los habitantes al Santísimo Cristo de la Agonía, que desde el día de navidad de 1859 se hallaba en la Parroquia de San Carlos.

Visto el entusiasmo de aquellas jornadas, el Ayuntamiento, los Llumeners del cristo, y los miembros del casino "El Porvenir", decidieron conmemorar y sobre todo, perpetuar aquellos dos hechos celebrando fiestas de Moros y Cristianos todos los años. De esta manera nacieron las fiestas de Moros y Cristianos en Ontinyent.

Tan pronto nace la fiesta surgen también las respectivas comparsas o "filaes" que tomarán parte en ella. Fueron fundadoras de la fiesta moro-cristiana en Ontinyent por el bando cristiano: Marineros, Estudiantes, Cruzados -conocidos por el vulgo como "capellans"- y Tomasinas llamada también "la Antigua Española". Por el bando sarraceno lo fueron Moros del Rey, Kábilas, y los Moros de Caballería.

Con el paso de los años, los bandos se engrandecerían hasta llegar a un total de doce comparsas o "filaes" por cada bando siendo en la actualidad por el bando cristiano las siguientes, por orden cronológico: Marineros, Estudiantes, Contrabandistas, Llauradors, Fontanos, Bucaneros, Arqueros, Cruzados, Almogávares, Cides, Gusmans y Astures.

Por el bando moro serán los siguientes: Kábilas, Moros Marinos, Berberiscos, Moros Españoles, Chanos, Benimerines, Mozárabes, Sauditas, Omeyas, Mudéjares, Taifas, y Abencerrajes.

Estas antes mencionadas serían las comparsas actuales, aunque en más de cien años de historia tuvieron protagonismo también otras, varias, en ambos bandos, y que con el devenir del tiempo por distintos motivos fueron desapareciendo. Fueron los Cruzados conocidos como "capellans", Tomasinas o "Antigua Española", Moros del Rey, Moros de Caballería, Zuavos -conocidos también como exploradores-, Moros de la Luna, Moros Turcos, Artillería o llamados "Cavallets", siendo los últimos en desaparecer de esta lista de desaparecidos, los Churros, de la escena festera. En algunos episodios de la fiesta hubo comparsas como los Chanos o los Estudiantes que por distintos avatares y circunstancias enmudecieron y salieron de la escena durante años para de nuevo renacer con esplendor posteriormente.

Estas desapariciones se debieron sobre todo a la falta de activo humano y componentes en las mismas, aunque a finales del siglo XIX la vida política y social sacudió de forma importante la vida festera. En el año 1883 la comparsa conocida como "capellans" o los cruzados que es lo mismo sufrió la expulsión de las fiestas por un requerimiento del Ministro de la Guerra, y que fue acordado por Consejo de Ministros del gobierno de la época, en donde se acusaba de estar vinculada dicha comparsa a los movimientos liberales de la época y por sus manifestaciones antirreligiosas. Sirva esta anécdota como ejemplo del peso de la política en algo como la vida festera de la época, y su influencia en las comparsas.

Las fiestas también tuvieron que superar situaciones verdaderamente difíciles que estuvieron a punto de terminar con ellas mismas pues en varias etapas se tuvieron que dejar de celebrar. Brotes de cólera, calamitosas situaciones económicas, la Tercera Guerra Carlista, terribles inundaciones, o la guerra civil del año 1936. En el año 1941 y por razones de seguridad e higiene, se suspendieron por última vez. En 1879 y ante el arraigo del que ya disfrutaban las fiestas se creó la asociación que acoge a todos los festeros, la denominada Sociedad de Festeros, encargada de reglamentar la fiesta.

En el año 1935 y con motivo de los 75 años de la fiesta de Moros y Cristianos, participaron las comparsas que existían por aquel entonces y algunos festeros lucieron los atuendos de aquellas comparsas que habían ido desapareciendo, como homenaje a las mismas.

En el año 1960 y con motivo de los 100 años, se prepararon todo tipo de actos y eventos, y según las crónicas el resultado fue brillante. Se dio un vuelco total a algunos de sus actos.

Sin embargo el considero año festero por excelencia en Ontinyent fue el año 1985. En ese año, entre los días 12 y 15 de septiembre, se celebró el que sería el II Congreso Nacional de Fiestas de Moros y Cristianos. En el acto del Gran desfile de Hermandad Festera, en el que tomaron parte alrededor de tres mil personas se contó con la presencia de S.A.R. la Infanta Doña Cristina.

En la actualidad la brillantez con la que se celebran todos los actos de Moros y Cristianos de Ontinyent han provocado que la ciudad acoja durante la tercera semana de agosto a un elevado número de turistas e incluso a personalidades de la vida política y social del país.

Las fiestas de Moros y Cristianos de Ontinyent fueron declaradas de "Interés Turístico Nacional" en 1968. Con estas perspectivas dichas fiestas en la ciudad caminan con buena salud y con el arraigo y la brillantez que le dan los 143 años de existencia.

texto de: Daniel Aguilera Cambra